Like tears in rain...

La felicidad, como sabréis, por desgracia, es efímera y temporal. No tiene sentido, de un día para otro, ves todo bien, y vives sin preocupaciones, sin miedos... sin nada malo. Pero... eso dura poco, demasiado poco, y la caída al abismo duele en proporción de cuánto hayas estado ahí arriba sin preocuparte de mirar hacia abajo. Algunos, sabemos que ese pequeño hoyo, nuestro hoyo, nuestro infierno personal, dónde un amasijo de desánimos, anécdotas tristes, lágrimas, y soledad, dan como resultado un fenómeno al cual conocemos muy bien, la tristeza. La tristeza no siempre va acompañada de la soledad, por mucho que se generalice. No todo gira en torno a ese sentimiento, que, junto al caballero don Dinero, mueve este mundo. La mayoría creén que si estás triste, o deprimido, o no quieres hablar con alguien, es por problemas de amor, o cosas por el estilo; mentira, eso no es verdad, puede ser por motivos varios; un mal día, una mala racha...etc. También creo conveniente desmentir que, cuando estamos tristes, es porque nadie nos ha mostrado su "amor" hacia nosotros, y nos sentimos solos. Tampoco es real, siempre se agradece que te abrazen y que te mimen un poco, pero... no hace milagros. Ni tampoco puede llegar a animarnos, si no se ha mostrado hacia una persona, que en esos momentos está deprimida, un poco de cariño, de "amor", ahora no se va a solucionar con que lo hagas después. La tristeza provocada por el amor, es muy... fuerte, por decirlo así. Lo único que sientes, es dolor, y más dolor, y algo de soledad. Siempre se ha dicho que el apoyo de las amistades en estos casos ayuda muchísimo, y es verdad, ayuda mucho. Sin embargo, nunca se deja de pensar que eres una persona muy desgraciada por no tener a tal persona a tu lado, o que esa persona te ha rechazado por tal cosa. Lo único que quieres, es estar con esa persona, y harías cualquier cosa por conseguirlo... pero los milagros, por desgracia, no existen. Solo piensas en esa persona, su cara, su piel, su... todo. No hay nada que no te guste de esa persona, "el amor" tapa sus defectos, y ella... seguramente ni se inmute de lo que te pasa. Cuando esto ocurre, si no tienes amigos cerca... será duro. Si esa persona sabe como estás, e intenta animarte... saldrás de ahí pronto. Ese tipo de tristeza, es momentánea, dura una o dos semanas, o incluso un mes, pero después se olvida, y vives como si nada hubiera pasado, con la lección aprendida. El otro tipo de tristeza, la real, en la que los motivos son muy variados, y no sabes ni tú mismo el porqué estás así, de tantos problemas que tienes, no sabes cuál elegir como motivo. Este tipo de tristeza, es muy dura, cuando estás sin amigos, o pasan de tí, o no quieres hablar con nadie, se pasa mal, muy mal. En esos días, lo único que quieres, es apartarte del camino de los demás para no estorbar, arrinconarte en un rincón oscuro, y esperar a que todo se calme para salir. A nadie le gusta salir con gente deprimida o triste, y normalmente suelen darte de lado, y si no es eso, tú mismo quieres darles de lado, y estar solo. La soledad siempre ha sido una buena compañera para estos momentos, siempre tiene algo que contarte, y sobre todo, que enseñarte. Cuando te sientes así, solo quieres irte al rincón más recóndito de la tierra, acurrucarte en una esquina, apoyarte en una pared, y dejar que pase el tiempo, lentamente, mientras observas el paisaje que tienes delante tuya. A veces puedes llegar a pensar que estás haciendo el tonto, y que será mejor animarse un poco, pero sabes que volverás a estar igual dentro de poco, solo estás esperando a alguien que te ayude a salir de ahí. Pero en ocasiones, el peso de tus penas, se une junto al tuyo, y hace que no puedas salir de ahí por mucho que te ayuden. Entonces, y solo entonces, es cuando puedes decir que realmente has tocado fondo, y que tienes dudas sobre si saldrás de ahí algún día. Sabes que saldrás, sin embargo, no sabes cuando. Solo dejas pasar el tiempo, mientras esa soledad, te ayuda a pensar en muchas cosas en las que antes no pensabas, como en la muerte, los problemas del mundo, analizar la vida...etc, ese tipo de "tonterías" que nunca pensamos cuando las cosas van bien. Y entonces, cuando menos te lo esperas, sientes que puedes hacerlo todo, y sales del agujero por tu propias manos, aún con el peso de tus penas, pero no te importa, sabes que puedes conseguirlo, porque crees en tí, y sabes que llegarás arriba de nuevo. Cuando por fín subes, debes de volver a rehacer tu vida, desde cero, porque nadie aguanta séis o siete meses ayudándote a salir de ese agujero. Vas a buscarles, para celebrar tu salida, pero te das cuenta de que las cosas han cambiado mucho, y que eras más feliz en tu pequeño rincón oscuro. Cuando intentas volver, siempre, absolutamente siempre, automáticamente, aparece alguien a quien no conocías prácticamente de nada, y te dice que le sigas, y que hables con él. Entonces, ese alguien te para los pies, y te anima para volver a empezar desde cero, con su ayuda, crees que lo podrás conseguir. Cuando por fín consigues dejar todo atrás, y empezar desde cero, la satisfacción que tienes, no se puede describir con palabras. La vida te ha pegado muy fuertemente, y tú has sobrevivido, ahora eres más fuerte, y mucho más astuto. No hay mal que por bien no venga. Pero yo... tengo una pequeña duda; cuando vuelves a empezar... ¿Realmente... has salido de ese agujero, o solo has entrado en otro mucho más hondo?

Time, is only time...

Tic-tac, tic-tac, tic-tac. Esa onomatopeya que simboliza lo único que nunca se parará en este mundo, pase lo que pase. Dos simples palabras, sencillas, unidas por un simple guión que reflejan algo internimable, un fiel espectador que observa todo lo que pasa sin querer entrometerse en ello. Él ve nuestra vida, observador silencioso de la humandidad, nadie sabe que está ahí, temido por todos, querido por ninguno. Gracias a él nacemos y morimos, quién sabe qué ocurriría si algún día decidiera hacer una pequeña pausa para dejar de observarnos. Supongo que ya sabréis sobre qué estoy hablando. El tiempo. ¿Qué es el tiempo? No es fácil de definir, pero intentaré hacerlo; El tiempo, es lo que sabes que existe, y siempre te olvidas de él. El tiempo, es eso que puedes llegar a odiar, y también puedes llegar a querer. El tiempo es alguien que siempre está ahí, cuando nos van mal las cosas, lo queremos, tenemos esa pequeña llama de esperanza que nos anima a seguir hacia delante, junto a él, incansable compañero de viaje, que sabemos que siempre nos seguirá. Cuando todo nos va bien, odiamos el tiempo. Sabemos que todo cambiará a peor algún día, y queremos que se tome un pequeño descanso, y pare todo, para poder disfrutar de lo que estamos viviendo eternamente. Pero eso nunca ocurrirá, el tiempo continuará andando a nuestro lado, hasta el día de nuestra muerte. Tic-tac, tic-tac, tic-tac. Adoro ese sonido, siempre al mismo tiempo, sin acelerar ni bajar el ritmo, siempre igual, muestra de la perfección del tiempo. Los relojes, ese símbolo del tiempo, que nos dice la hora que és, el segundo, incluso el día, todos sabemos cómo funcionan, y solemos llevarlos encima. Es la necesidad de saber qué hora és, la necesidad de saber que el tiempo no se ha parado, la necesidad de saber que queda menos de ese día interminable. Una costumbre muy curiosa de nosotros, los humanos, es mirar el reloj continuamente cuando queremos que pase rápido el tiempo, y curiosamente, pasa más lento. Ese es otro tema que quiero tocar, nuestra percepción del tiempo. Todo depende de nuestro estado de ánimo, y de lo que pase a nuestro alrededor. Cuando estamos enamorados, y estamos con la persona amada, observándole, pensando un "Tengo suerte por estar con ella.". Al parecer, siempre queremos sentir que está con nosotros, que está ahí, que no es un sueño, abrazamos a la otra persona, y la aferramos a nosotros como si fuera la última vez que la fuéramos a ver. A veces, muchos nos quedamos mirándole fíjamente a los ojos, observando inmóviles nuestro reflejo en ellos, viendo el mundo en esas dos pequeñas joyas que no cambiaríamos por nada del mundo. Otras veces, nos quedamos observando la cara que nos trae alegrías diarias, la cara en la que están esas dos piedras preciosas, encima de una boca que usa para dejar escapar esa dulce voz que tanto nos encanta, que nos hipnotiza como una sirena. Solo hay dos palabras, dos simples palabras que lo significan todo cuando estás con esa persona: "Le amo." Quieres acariciar cada milímetro de su piel, con suavidad, sintiendote como si acariciaras algodón, suave, y delicado. No queremos que pase el tiempo cuando estamos con esas personas, le dejamos de lado, queremos que se vaya y no vuelva en unos cuantos años. Otras veces, en cambio, cuando hemos tocado fondo, y sabemos que la luz está ahí fuera, pero giramos la cabeza para no verla, solo queremos encogernos en nuestro pequeño rincón oscuro, y esperar, dejar que el tiempo nos acompañe, y que él haga que todo termine. En esos momentos, solo queremos estar solos, sin que nadie nos moleste, quizás para pensar, quizás porque nos molestan, o simplemente porque no queremos la compañía de nadie en esos momentos difíciles. Pero siempre hay alguien, que quiere sacarte de ahí, de ese rincón y acercarte a la ventana, abrirla y hacer que veas la luz. Muchas veces agradeces la existencia de estas personas, pero otras veces, estás demasiado hundido, que buscas el rincón más alejado para esconderte del mundo, que nadie sepa dónde estás, ni cómo estás. ¿Por qué? En esos momentos, sabes que el mundo no te ha tratado bien, y lo último que esperas, es estar con él. Por ello buscas la compañía del infinito tiempo, y de la fiel compañera y experta en el olvido, la soledad. En fín, todo depende de cómo estemos para precibir el tiempo, pero él, ese caminante que no va a parar nunca, siempre sigue al mismo ritmo, ni se acelera, ni se frena, siempre lleva la misma velocidad; "Tic-tac, tic-tac, tic-tac".