The story begins again...

Cada persona ve la vida de una manera totalmente distinta a otra.Unos pueden ver la vida como una fiesta, como algo que no volverá a ocurrir y que hay que disfrutar al máximo. En cambio, hay otros que creen que la vida es una maldición, algo que creen que les ha ocurrido para fastidiar, ellos no han elegido vivir la vida, sin embargo, les ha tocado hacerlo. Estas personas, son fáciles de reconocer, por la calle, o incluso por teléfono, siempre piensan de la misma manera y creen que todos quieren hacerles daño, porque nadie les ha tratado bien. Daño. Esa es la palabra clave, daño. El dolor es la maldición de estas personas, condenadas a encerrarse en sí mismas por miedo al dolor, que creen que les provocarán los demás. A veces tienen razón, pero otras muchas pierden grandes momentos que podrían haber vivido y recordado para siempre. En fin, hablaré de la raíz de la visión de la vida de estas personas, el dolor. El dolor, es un sentimiento por desgracia muy presente en nuestra vida diaria, y que nos hace sentirnos mal, o molestos por algo. Puede ser dolor físico, como una herida, o dolor psíquico, como pueden ser insultos o humillaciones. El dolor físico puede ser difícil o fácil, pero prácticamente siempre se puede tratar. En cambio, el dolor psíquico, no es tan simple. La mayoría de veces, queda grabado en la memoria para siempre, y no se puede tratar de ninguna manera. Este dolor, puede ser por cualquier cosa, un insulto, una simple frase, cosas que parecen tontas, pero que muchas veces se toman demasiado en serio, y duelen. La persona que lo dice no se da cuenta de lo que hace, pero tú, quien lo sufres, notas como te hundes en la miseria en escasos segundos. Caes, y sigues cayendo sin parar, intentas disimularlo, como sea, pero llega un momento en el que el dolor es tan grande que tienes que romper a llorar en alguna parte. Andas a la deriva, sin mirar a donde quieres ir, te da igual donde ir, solo quieres llorar tranquilo, y normalmente la compañía, aunque parezca que no, molesta, un poco, pero molesta. Cuando ya lo has superado, enhorabuena, has superado otro obstáculo en tu vida, solo te quedan cientos de miles de millones más por superar. Y es que la vida es así, larga y dura para algunos, corta y sencilla para otros. Normalmente, los insultos, suelen ser pasajeros, te insultan una vez, y ya se olvida, lo recuerdas durante un tiempo, pero acabas olvidándolo. Todo se acaba, y lo sabes siempre, pero hay veces en las que no quieres reconocerlo, por cualquier cosa. Otras veces, esos insultos persisten, y nunca se acaban, parece que el mundo esté contra ti, pero, llega un momento, en el que ni si quiera a ti te importa, el ser humano es capaz de adaptarse al medio, y te acabas acostumbrando a ese pequeño infierno que tienes a tu alrededor, pero… suele costar, mucho o poco, pero cuesta. Aguantas día a día, buscando algo para conseguir evadirte de ese infierno, cada uno encuentra su pequeño trocito de cielo en su vida, puede ser desde un libro, hasta una película, pasando por un juego y la televisión. Vive en esa pequeña porción de cielo, esperando a que se acabe la tormenta para salir de ahí y ver la luz, o algo parecido a eso. Un motivo por el que luchar, un motivo por el que seguir viviendo, seguir hacia delante sin importar lo demás, seguirás sin mirar atrás para conseguirlo, te da exactamente igual todo, solo intentas ayudar al viento a que se lleve la tormenta de ahí para poder salir, y ver la luz, y conseguir por fin tu objetivo, esa luz por la que llevas luchando mucho tiempo, quizás demasiado. Esa luz, eso que brilla detrás de la tormenta y que a veces las nubes son tantas que no puedes ver con claridad, pero aun así, todas las mañanas te levantas con la esperanza de que una ráfaga fortuita de viento se haya llevado la tormenta muy lejos de allí, y poder seguir hacia delante, intentando que tu pequeña porción de cielo, se convierta en todo un imperio. Cada uno tiene unos objetivos marcados para conseguir ese imperio, y son variados y distintos, son demasiados como para clasificarlos todos, e incluso para clasificarlos generalmente. Poco a poco vas conquistando tierras llevando por bandera tu felicidad y por arma tu esperanza. Llega un momento en el que por fin te das cuenta de que has conquistado todo, te paras un momento, y observas orgulloso tu hazaña, feliz, inmóvil llorando de emoción, algo que para ti era algo por lo que luchar a diario, para ganar esa esperanza que necesitas para seguir viviendo rodeado de problemas, de nubes tan negras como el carbón que te nublan por completo todo lo que ves, y solo consigues ver problemas, problemas, y más problemas. De vez en cuando ves un pequeño rayo de esperanza que disipa parcialmente la tormenta, pero que en rara ocasión ocurre. Esos pequeños rayos, consiguen que sigas hacia delante, te dan algo indispensable para esta odisea, ilusión. Y por fin, después de mucho tiempo, te das cuenta de todo lo que has vivido, todo, todo por lo que has pasado, merece la pena. Contemplas desde una colina hecha de esperanza todo tu imperio, tu imperio cuyo himno es el de la alegría y sonríes, sonríes y lloras, algo que nunca habías hecho, llorar sonriendo, llorar de emoción. Todo lo has hecho tu, con tus propias ilusiones, con tus propias esperanzas y sobre todo, con tus ganas de vivir. Continuas todos los días observando desde esa colina todo tu imperio de felicidad, viviendo como crees que siempre has merecido, y nunca pudiste. ¿Pero esto es así para siempre? No. Está demostrado, todo lo que asciende, debe caer. Un día, aparece alguien, que empieza a llamarte desde debajo de la colina para cualquier cosa. Pasas de él día a día, lo ignoras, hasta que finalmente, te das cuenta de que si no quieres bajar, te bajará esa persona. De repente, tu imperio se destroza, se desintegra y se convierte en arenas de recuerdos esparcidas por el viento que te golpea con fuerza cuando andas por la calle. Continúas ahí, inmóvil, sin creerte lo que ves, y comprendes que todo era demasiado bonito para durar para siempre. El día siguiente, tu colina de esperanza se convierte en barro gracias a las nubes de problemas que han decidido llover encima de ti de nuevo, y caes, y por fin, te encuentras de frente con esta persona que te estaba llamando desde hace unos días. Se presenta, y te dice que se llama soledad, y que tiene una amiga llamada tristeza que quiere acompañaros durante unos cuantos años, el doble de lo que has tardado en construir tu imperio y esperar a que esa nube se fuera de tu pequeña porción de cielo. No puedes despegarte de ellas, te siguen a todas partes y te atormentan para que no puedas mirar hacia delante. Andas de nuevo sin rumbo por una calle de tu antiguo imperio, solo consigues ver banderas quemadas, edificios construidos de sueños destruidos y personas hechas de ilusión que han sucumbido a la lluvia corrosiva creada por tu inseparable atormentadora llamada soledad. Y vuelves a llorar. Lloras con rabia, con ganas, lloras con todas tus fuerzas, para expulsar de ti esa rabia que no te deja vivir. Y los días pasan y nada cambia, solo ves paisajes desolados y destruidos, sin ninguna vida, no ves a nadie vivo, no ves a nadie por el que levantarte y luchar juntos por recomponer tu imperio, esa ilusión viva, esa ilusión que buscas pero no encuentras nunca. Tu única motivación para seguir vagando por ese mundo desolado por la destrucción, es encontrar a esa ilusión que malherida te pida rehacer tu imperio. No la encuentras, muchas veces te quieres rendir, quieres que tus dos atormentadoras acaben contigo, pero no lo hacen, solo viven para verte sufrir, disfrutar de tu desgracia y reírse de ti. Con el paso del tiempo, encuentras algunas vivas, te animan a seguir, algunas te acompañan, pero tus dos atormentadoras, soledad y tristeza, las hacen pedazos en cuanto tienen oportunidad. Continúas tu odisea acumulando tu rabia hacia ellas, día a día, mes a mes, año a año. Un día, encuentras un pequeño grupo de ilusiones, que armadas con esperanza, te entregan un poco de esta, y sientes como la espera ha merecido la pena, echas de tu vida con muchas fuerzas a esas dos atormentadoras, y cuando por fin se han ido, quieres recomponer los pedazos de lo que fue tu felicidad, para que lo vuelva a ser. Mientras andas con tus nuevas compañeras por la calle, las ilusiones, algo ocurre. De repente, todo se vuelve a nublar, y vuelve a llover de nuevo. Miras al cielo, sientes la lluvia sobre ti, te derrite esa lluvia, corres a buscar un pequeño lugar donde no llueva, al final lo encuentras, llegas allí destrozado, sin acompañantes. Observas inmóvil lo que está ocurriendo, y te acurrucas en lo que será tu hogar durante mucho tiempo. Te recompones con el tiempo, y consigues volver a estar entero. Día tras día, la historia es la misma, nada va a cambiar, solo te sientas, permaneces apoyado en una pared, sintiendo tu calor, tu única compañía, tú. Te acurrucas para intentar sentirte más cálido, más cómodo y ahí aguantas hasta volver a levantarte para luchar de nuevo. La historia se repite.

The time forgives everything...

Una mirada. Solo una mirada, y todo cambiará. Con un simple gesto, toda tu vida cambiará de forma repentina para siempre. Pero, en ocasiones, esta mirada nunca llega, y solo te limitas a esperarla, o incluso a intentar buscarla. Es difícil encontrarla, pero una vez encontrada... dicen que todo es bonito, que eres feliz, que ignoras la parte oscura de la vida... yo, no lo sé. Soy uno de esos que sigue buscando esa mirada, solo que... yo no quiero encontrarla. En fín, esto no le interesa a nadie, así que después de este pequeño paréntesis, seguiré con lo que estaba diciendo. No sé si alguien sabrá por dónde van los tiros, pero me estoy refiriendo a ese sentimiento que parece que mueve todo lo existente, que es el rey de todas las fuentes de felicidad que hay; El amor... ese tema tabú para muchas personas, y para las que opinan que no lo és, no saben que es realmente. Siempre han dicho que el amor es un sentimiento muy fuerte y que no se puede definir con palabras... ¿Eso... eso es cierto? Las palabras se crearon para entenderse entre la humanidad, y pueden expresarlo todo. El amor, no es nada más que un sentimiento que muchos tienen en un pedestal... y otros juegan con el a diario. El amor, es una simple ternura exagerada por alguien, inexplicable de momento para la ciencia, pero todo llegará. Después de esta pequeña introducción por la que muchos me juzgaréis mal, me llamaréis insensible y demás insultos variados, empezaré a "analizar" los tipos que existen de "amor". El primero, el... no se si decir por desgracia, o por suerte, cada vez más abundante, el amor fugaz, o el falso amor. Ese que... "lo siente" uno o dos meses, y después... se acabó. Normalmente, por no decir siempre, las personas que suelen... "sentir" este "maravilloso e increíble" sentimiento, son las típicas personas superficiales hasta más no poder, que lo único que quieren, es estar con alguien para meterle mano, besarle, y demostrar a sus "amigos" sus hazañas como ligón. A veces, estas personas eligen como víctimas a otras que no son superficiales y buscan un amor sincero y verdadero, y si está enamorada de la otra persona... el infierno no será nada comparado con lo que le espera. Y esto es así, ligones de turno hacen daño a diario a personas sensibles y enamoradizas, y estas últimas, poco a poco, pierden su fortaleza hasta el punto de no tener nada de ella, y... dependen total y completamente de sus amigos en esos momentos. Estas personas, las "ligonas", merecerían sufrir lo mismo que las personas a las que le han hecho daño, pero... ¿De qué sirve eso? ¿Realmente pararán de hacerlo? La respuesta es muy clara; No, no lo harán. También opino que la venganza es una tontería, puesto que si esa persona te ha hecho daño, si se lo devuelves, te rebajarás a su nivel, y no serás alguien mucho mejor que la otra persona, puede que incluso peor que ella. Bueno... ahora le ha tocado el turno al amor "todopoderoso", al que es "para toda la vida", "mueve montañas" y "salta distancias". Este amor... es el real, ese que todo el mundo persigue con todas sus fuerzas, el buscar a una persona... "especial", en quien confiar plenamente, amar y mimar hasta más no poder, y querer con todo tu corazón. Algunas personas consiguen encontrar a "su media naranja" en poco tiempo, otras, están toda su vida buscándola. Dicen que cuando te encuentras con la otra persona, sabes que es ella en el momento en que le miras, y... yo no estoy muy seguro. No creo que se pueda amar a una persona sin conocerla antes, puede que no sea como tú piensas. Y desde ese momento en el que te encuentras con "tu media naranja", solo buscas... su mirada. Solo deseas con todas tus fuerzas que sepa de tu existencia, y tener el privilegio de que esos dos pequeños astros te iluminen la cara. Cuando esto ocurre, hay un algo que te obliga a sonreir, involuntariamente, no puedes evitarlo, solo quieres sonreir y mostrarle al mundo tu felicidad, por una mirada. Un gesto tan simple y sencillo... que parece absurdo. Y lo es, no puedes buscarle el sentido al amor, porque no lo encontrarás, nunca lo ha tenido, y espero que nunca lo tenga. Después de esta mirada, empiezan las conversaciones, y pueden ocurrir dos cosas; Que todo salga bien, y puedas estar con la persona deseada, o que... todo salga mal, y todo tu mundo se derrumbe. Si ocurre la primera opción, serás la persona más feliz de la Tierra, a tu parecer, claro. Solo podrás sonreir y estar siempre de buen humor, pues tienes a tu lado a la persona a la que amas, no puedes pedir nada más. Si ocurre la segunda opción... prepárate, la caída será muy dura. En el momento en el que la otra persona te revela que te has equivocado, y que no siente lo mismo por tí, no sabes qué hacer, no sabes qué decir, no sabes... nada. Solo te limitas a mirarle esperando alguna palabra amable o algo que de a conocer que es una broma... pero esa palabra nunca llegará a salir de su boca. Después de decirtelo, siempre llega la típica frase que todos conocemos: "Podemos seguir siendo amigos, ¿no?" No hay frase que más odie en este mundo. Si no tienes a la persona a la que amas a tu lado, querrás tenerla cerca para saber de ella, y sobre todo, saber que está bien. Luego, la otra persona se esfuma , como el polvo ante una ráfaga de viento, y tu soledad hace su aparición en escena. Normalmente, esto suele ocurrir en un lugar tranquilo, y despues de esto, te vas a tu casa. Te levantas entre lágrimas contenidas, a punto de caer, pendientes de un pequeño hilo de esperanza de que la otra persona aparezca y te abraze, y después de dos o tres pasos, ves que esto no ocurrirá jamás, y las lágrimas caen sin cesar. Caminas con tranquilidad, con tu mirada fija en el suelo, no quieres mirar a nadie, ni tampoco tienes fuerzas para levantar la cabeza, acabas de recibir el golpe más duro de tu vida. Continúas andando, dejando un rastro de lágrimas a tu paso, hasta que por fin, llegas a tu casa. Abres la puerta, y sin decir media palabra a nadie que esté allí, te diriges a tu habitación, cierras la puerta, y te dejas caer en tu cama. Sientes como si quisieras hundirte en ella. Cuando llegas a este punto, miles de pensamientos diferentes pasan por tu cabeza, desde "No me quiere porque no estoy fuerte" hasta "Esta ha sido la gota que colma el vaso... será mejor que acabe con todo este sufrimiento de una vez". Cuando te recuperas medianamente, y consigues dejar de llorar, abres la cama, te metes dentro, te acurrucas, y te tapas, sintiendo únicamente tu calor, intentando que simlule el de alguien que está ahí, pero sabes que no hay nadie. Consigues dormirte después de pensar y pensar en ello, y te intentas autoconvencer de que es una tontería ponerse así por una persona. Al día siguiente, experimentas lo que será tu vida durante un tiempo. Te vistes, sales a hacer cualquier cosa, y cuando sales a la calle, te sientes solo, al andar sin compañía en medio de una sociedad emparejada. No paras de ver gente besándose, caminando juntos de la mano, y haciendo muestras de su afecto mútuo. Bajas la mirada, y caminas despacio, intentando entrar en tu imaginación y olvidarte de lo que ocurre a tu alrededor. Cuando estás así, todo lo haces más lento, no quieres hablar con nadie, y solo quieres estar solo. El día siguiente, cuando vuelves a salir a la calle, has aprendido la lección, y no sales de tu casa sin tu MP4 o móvil con cascos, te los pones en el portal de tu casa, y te olvidas de todo lo que ocurre por unos instantes. Entonces, andas lento, pero para saborear esos momentos de paz. Todo continúa así hasta que finalmente, decides que ya ha pasado mucho tiempo, y vuelves a ser el de siempre poco a poco. Esto es el amor, la dualidad perfecta, si va bien, todo va bien, si va mal, todo va mal... el sentimiento que mueve la vida de algunas personas por completo, y el sentimiento que otras personas usan como entretenimiento. Esto es el amor, algo que nunca se entenderá, pero... por falta de interés de entenderlo.