Anda, una mone-... hala, un blog.

Tengo esto abandonado, disculpen la ausencia. Ya saben, a veces las circunstancias no le permiten a uno continuar dejando aquí pinchadas notas, con ideas desarrolladas de forma plana, sincera, con un salto de pértiga sobre la normativa de la coherencia castellana y tan cercanas que incluso asustan. Las notas han ido evolucionando, han pasado de oler a sudor mañanero mezclado con vómitos tras una noche que todavía intento recordar a desaparecer "like tears in the rain". 
Ahora no hay temas trascendentales que deba arañar, las tormentas de arena han ido erosionando y tapando las últimas tuberías que dejaban escapar esos comentarios desde lo más profundo de mi ser; las cosas ya no son tan sencillas, todo es mucho más complejo. Estas tormentas llevan sellada la palabra "complejo" en cada granito que choca contra las tuberías y entra en su circuito. Cuando dejan de lanzar hacia fuera las reflexiones, los granitos van cayendo hasta el núcleo y lo van infectando poco a poco hasta que se se multiplica, primero decenas, luego centenas y finalmente en millones de partes. Las partes se pueden dividir en grandes subgrupos dependiendo del subnúcleo del que se dividieron: Facetas, actitudes, rencores, seguridades, manías, alegrías... y un largo etcétera.
Miren ustedes, todo es muchísimo más complejo que como hace un par de años atrás creía. He aprendido que uno de las mayores virtudes que hay, es valorar los hechos, las personas, en definitiva todo, en toda su complejidad. Así se rompe la burbuja que crea la ilusión de sencillez y la burbuja, agradecida, deja que se navegue a través de ella hasta límites impensables. Está bien mantener esa burbuja durante un tiempo, pero hay que ser consciente de que es temporal: Que realmente esa burbuja es mucho más profunda. La primera burbuja que atravesé, en la que indagué de verdad, fue en mí mismo. En el momento en el que me cuestioné si era simpático, antipático, amargo, divertido, introvertido, extrovertido... y todo aquello no tenía una respuesta única y eterna, si no siempre condicional. Reacciono dependiendo de muchos factores, no hay una faceta general en la que encuadrarlo. Y así, si lo piensas, somos todos. Quizás hay una minoría que sí obedece a unos patrones que ellos mismos se han creado para mantener todas las burbujas que les rodean, simplificando su vida para hacerla más liviana, pero sacrificando una rica y variopinta cantidad de reacciones. Los que son conscientes de la complejidad, los que han notado esos granitos entrando e infectando, son menos de los que parecen. Parece una tontería, pero percatarse del peso real que puede llegar a tener el concepto de "complejo" en la realidad, abre puertas que pensábamos cerradas, retomamos aquella consigna adolescente de hacer lo que quisiéramos sin importar lo que nos dijeran, pero esta vez hacemos lo que creemos que es lo mejor para nosotros y los nuestros, dejando atrás la dulce tontería.
El núcleo en cuestión, de tanto dividirse, acaba por estallar: La arena se esparce y los pedazos ocupan todo el espacio posible, lleno de tuberías oxidadas y roídas ya inútiles. Esto es realmente el inicio de una nueva visión de la realidad, la apertura de un abanico inmenso de posibilidades nuevas para reconstruir la realidad desde un punto de vista más eficaz y pleno.
Queda claro, más allá del tópico, que de uno mismo debe salir este fenómeno tan bonito, de nuestro interior se inicia y poco a poco se va expandiendo hacia todo lo que se conoce. Podemos llamarlo el fenómeno de lo complejo, que queda muy bien. Con el fenómeno de lo complejo, creo que todo merece la pena -todavía más- ser descrito y analizado, repensado; y al menos por mi parte, con su permiso, quedará reflejado en este blog.