El juego más divertido que existe, es la vida. Es la verdad, no hay nada más divertido que vivir. Te entretienes en todo momento, te lo pasas bien... es un juego único digno de cualquier estantería de coleccionista en edición especial. A todos se nos da un ejemplar de este juego al nacer, y se nos dice que juguemos siempre, a algunos les toca la edición especial que contiene bonuses de suerte, amistad, amor y felicidad, y a un reducido grupo de personas, les toca la edición de coleccionista, que tiene una dificultad superior a las anteriores, y tiene contenido desbloqueable a lo largo del juego. Lo mejor de este juego, es que ningún ejemplar es igual que otro, la historia de cada juego de la vida cambia, ninguna es igual. Si, lo he puesto bien, soy consciente plenamente de que he puesto que la mejor edición de este juego tiene una dificultad mayor, y efectivamente, es la mejor. Esto es completamente cierto, cuanto más fácil te resulta hacer algo, menos lo aprecias al terminarlo, cuando te cuesta una eternidad, te sientes feliz y realizado, y, sobre todo, orgulloso de haberlo terminado. La diversión en la vida es proporcional al grado de dificultad de la misma. Porque, si todo lo lográramos a la primera, no tendría ninguna gracia, estaríamos acostumbrados a las glorias, todo sería monótono, siempre acabando con final feliz. Y... ¿No es más divertido lograrte con tu esfuerzo un final feliz en un mundo triste? Si todo es dificil, complicado, pesado... y te decides a llevarlo a cabo, con determinación y fortaleza, cuando te das cuenta de que lo has logrado, esa sensación es increíble, es la más pura felicidad que puedas experimentar. Y, es que la perfección es aburrida. Si, si, prefiero ser imperfecto y saber que lo soy me encanta, porque la imperfección es bella, preciosa e inigualable. El ser humano no tiene las facciones totalmente simétricas, están movidas un poco, si fueran simétricas, la belleza humana desaparecería. La naturaleza tampoco es perfecta, los árboles tampoco son simétricos, los mires por donde los mires, y... son preciosos, elevándose sobre nuestras cabezas con elegancia y modestia, mirándonos desde lo más alto, vigilándonos como si de nuestros protectores se tratase. La imperfección es belleza. Y los errores son divertidos. Cuando cometes un error en la vida, se suele decir que desearías volver al pasado para repararlo. Pero... si pudieramos hacer esto... ¿Qué sería de nuestra vida? Sería perfecta, no existirían los errores, ni se sabría lo que es la felicidad, porque no puede haber un día sin una noche. Si cometes errores, no hay nada mejor que repararlos, empezar desde lo más hondo de tu error, a reconstruir todo lo fallido y reparar el daño hecho con tu ilusión y esfuerzo. Cuando por fin lo reparas, te sientes realizado, has superado un bache más, lo has conseguido y disfrutas de tu logro. Hasta que de repente, en medio de tu alegría, vuelves a cometer otro error, y vuelves a repararlo. El proceso nunca se detiene, es un uroboros. Y esto hace la vida lo que es, imperfecta, bella, única e irrepetible. La tristeza. La tristeza no es mala, si sientes tristeza, ya sabes como será la felicidad. No puedes sentirte feliz, si nunca has estado antes triste. Si estás triste, algún día estarás feliz, y viceversa, la vida está llena de altibajos. Y es lo más maravilloso de esta vida, que nunca es igual, que... afortunadamente, cada día es diferente al anterior, que nunca se repite, que... no es simétrica entre sí. La vida es imperfecta, y esto es lo que la hace perfecta.